Tribunal Internacional de los Derechos de la Naturaleza juzgará en Chile responsables del deterioro de la Amazonía.

Natalia Greene, secretaria del Tribunal Internacional por los Derechos de la Naturaleza informó que se juzgará en diciembre el deterioro en la Amazonía con el fin de señalar a los posibles responsables de su situación

Promovida por la sociedad civil, la corte ha mantenido cuatro sesiones internacionales en la capital ecuatoriana, Lima, París y Bonn, y tiene prevista su próxima cita el 5 de diciembre en Chile, en el marco de la cumbre climática que se desarrollará en ese país.

Este tribunal, cuyas resoluciones no tienen carácter vinculante sino meramente ético, desarrolla un gran trabajo global identificando a los responsables y exponiéndolos mundialmente.

«Dada la importancia de la Amazonía y la problemática amazónica, que no solamente afecta a Brasil, hemos dedicado el siguiente tribunal a este tema, ya que será uno de los casos que se juzgará por este tribunal ético», explicó la secretaria del Tribunal.

La representante de la corte y también presidenta del Comité Ecuatoriano para la Defensa de la Naturaleza y el Medio Ambiente (CEDENMA) subrayó que el organismo se ha tornado en una importante herramienta de la sociedad civil, que da «voz no solamente a los entes afectados de los guardianes de la naturaleza, sino a la naturaleza misma, que tiene derechos».

En el 2008, Ecuador se convirtió en el primer país del mundo en reconocer a la naturaleza como sujeto de derechos, garantizando así el mantenimiento y regeneración de sus ciclos vitales, estructura, funciones y procesos evolutivos.

Aunque sin ofrecer nombres, Greene aseguró que «esta vez juzgaremos a los culpables del desastre ambiental que está ocurriendo en la Amazonía en general».

Sobre la situación en Brasil, donde se han registrado 22.000 focos de incendios en lo que va de mes, apunta a que Bolsonaro «se presenta como este ‘villano perfecto’ que acumula todas las características porque no cree en el cambio climático, que los indígenas deben salir de la Amazonía y vivir en reservas, y eliminar el bosque para dar lugar a las multinacionales».

Reconoce que aunque «no es el culpable de todo» y que Paraguay y Bolivia también son focos de incendios, se ha convertido en símbolo «de un capitalismo voraz que promueve todas las condiciones que hacen que, hoy por hoy, la Amazonía sea tan vulnerable a los incendios».

El ente no tiene elaborada una lista de grupos, individuos o corporaciones que sentar en el banquillo de los acusados, pero su secretaria sostiene que «existen muchos responsables que están siendo ayudados por las autoridades que permiten esta deforestación tan grande y que están jugando con el equilibrio de la Amazonía, cuyo reflejo son los incendios».

Y adelanta que los jueces tienen previsto escuchar a los implicados, así como a las víctimas y expertos, a fin de identificar a los responsables «de este desastre, de este ecocidio y juzgarlos por el tribunal conformado por personalidades internacionales, que juzgan un caso de violación de los derechos de la naturaleza».

Greene remarca, con todo, que los flagelos «han hecho que el mundo entero vuelque los ojos a la Amazonía», y tome conciencia de la situación que atraviesa un ecosistema que alberga el 20 por ciento de las reservas hídricas y más del 10 por ciento de la biodiversidad del planeta.

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